Integridad Personal

Viviremos una vida que inspire responsabilidad y confianza, que produzca el fruto del Espíritu y manifieste el carácter de Cristo en toda nuestra conducta.

Responsabilidad y confianza

El cristiano debe ser una persona confiable, de palabra (Mateo 5:37; I Pedro 2:11-12).  El jurar es contrario a la confiabilidad del cristiano, por lo tanto, debe evitarse (Mateo 5:34-37; Santiago 5:12). Cristo enseñó, por precepto y ejemplo, que debemos amar a nuestros enemigos y preferir a nuestro prójimo (Mateo 5:43-48; Romanos 12:10; Filipenses 2:3; I Juan 3:16).  Debemos comportarnos de tal manera que nuestra conducta lleve a otros a Cristo (Mateo 5:16; I Corintios 11:1).

Fruto del Espíritu

Si vivimos en el Espíritu, manifestaremos el fruto (actitudes y acciones) del Espíritu y no satisfaremos los deseos de la carne (Gálatas 5:16, 22-25; I Juan 1:7). Las buenas relaciones con otros son el resultado natural de nuestra relación positiva con el Señor (Salmos 1:1-3; Mateo 22:37-40). Seremos juzgados por la falta de fruto en nuestra vida (Mateo 7:16-20; Lucas 13:6-9: Juan 15:1-8).

El carácter de Cristo

El distintivo de la vida en Cristo es el amor por otros (Juan13:34-35; 15:9-13; I Juan 4:7-11).  En su relación con el Padre, Jesús mostró sumisión (Lucas 22:42; Juan 4:34; 5:30). En su relación con otros, demostró aceptación (Juan 8:11), compasión (Mateo 9:36; Marcos 6:34) y perdón (Mateo 9:2; Lucas 5:20). No podemos llevar el fruto del Espíritu y manifestar el carácter de Cristo si no estamos espiritualmente unidos a Él (Juan 15:4-5) ni tenemos la semilla de la Palabra sembrada en nuestro corazón (Juan 15:3; I Pedro 1:22- 23).