Deidad de Cristo

Por cuanto, en nuestros tiempos vemos el intento de redefinir las enseñanzas y acciones de Cristo para no ofender ni excluir a otras creencias y alentarlas a participar en nuestra adoración; y,

 

Por cuanto, el llamado a ser inclusivos y a remover las posiciones doctrinales para no ofender a otros, deliberadamente ignora los objetivos del cristianismo ortodoxo y de la doctrina cristiana ortodoxa; y,

 

Por cuanto,la doctrina cristiana es marginada y abaratada por este desvío de la verdad absoluta; y,

 

Por cuanto, en una cultura postmoderna hay quienes desean formar comunidades cristianas que no estén fundadas sobre las creencias cristianas históricas, sino sobre nuevos dogmas, filosofías, ideologías y un relativismo radical totalmente opuesto a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras; y,

 

Por cuanto, históricamente hemos “creído” y después “pertenecido”, en vez del relativismo radical y los paradigmas eclesiásticos cambiantes de aquellos que buscan “pertenecer” y después “creer”, y del menosprecio de los principios de la exégesis y hermenéutica que han guiado la declaración de las creencias y doctrinas bíblicas; y,

 

Por cuant, estos asaltos contra nuestras creencias y doctrinas realmente son un atentado contra la deidad de Cristo, buscando reducirlo a una figura histórica, a un individuo moral que debe ser imitado, y que algunos círculos buscan desacreditarlo como inmoral, de modo que no anticipan rendir cuentas por sus pecados ni enfrentar el juicio de Dios; por tanto,

 

Resuélvase, en vistade que la Biblia explícitamente enseña la deidad de Jesucristo, que como Iglesia de Dios afirmemos nuestra posición doctrinal de que Cristo es, verdaderamente, Dios; y,  

 

Resuélvase, además, dado que nuestra posición ha sido corroborada por la preexistencia de Cristo (Juan 1:1), su posesión de los atributos y las prerrogativas divinas (Apocalipsis 1:8), inequívocamente reafirmamos nuestra creencia en que Jesús es Dios encarnado (Tito 2:13-14), el Hijo de Dios (Efesios 1:3), la Segunda Persona de la Trinidad (Mateo 28:19), el Salvador del mundo, Redentor, Santificador, Sanador, quien bautiza con el Espíritu Santo y Rey que viene pronto.

 

Resuélvase, además, FINALMENTE, que nuestros ministros y laicos tomen como suya la causa de reiterar, afirmar y trascender la cultura mediante la predicación y enseñanza sistemática de esta creencia en la deidad de Cristo, tal y como lo establece nuestra Declaración de Fe. 

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