EL ABUSO DEL CÓNYUGE O MENORES (1996)

POR CUANTO el problema de abuso al cónyuge y el abuso a un menor está reconocido como un problema extendido y creciente en la sociedad; y

POR CUANTO la Palabra de Dios enseña claramente los deberes de los esposos y las esposas con respecto a su relación mutua en el contexto del amor santo (Efesios 5:25; Colosenses 3:19); y

POR CUANTO la Palabra de Dios enseña, además, el requisito para una paternidad (maternidad) apropiada que incluye atención y cariño de parte de los padres cristianos (Efesios 5:21; 6:4; Colosenses 3:21); y

POR CUANTO el abuso ya sea físico, verbal, emocional o de cualquier otra forma al cónyuge o a un menor, es totalmente contrario a las normas trazadas en la Palabra de Dios para las relaciones entre esposos, y entre padres e hijos; y

POR CUANTO los ministros y laicos de la Iglesia de Dios deben ser exhortados a plasmar y practicar una vida familiar apropiada, de acuerdo a las normas escriturales;

RESUÉLVASE, POR LO TANTO que nosotros como iglesia inequívocamente nos oponemos a cualquier forma de abuso conyugal, a un menor o algún otro tipo de abuso ya sea físico, verbal, mental o cualquier índole;

RESUÉLVASE, ADEMÁS que los ministros y laicos de la Iglesia de Dios se abstengan de cualquier acción que transgredan los altos ideales y las normas trazadas en la Escritura con respecto al trato hacia los cónyuges y menores; y

RESUÉLVASE, FINALMENTE que apoyamos la adopción de políticas y procedimientos, de acuerdo con las leyes gubernamentales y los principios cristianos, para prevenir y corregir cualquier forma de abuso (A66, 1996, pág. 65).

Historia

Por más de 125 años, la Iglesia de Dios ha sido un movimiento dedicado a la predicación del evangelio bajo el poder del Espíritu Santo. En la actualidad, su membresía mundial sobrepasa los 7 millones a través de casi 180 países.

Explorar

Nuestro recinto

Las Oficinas Internacionales de la Iglesia de Dios radican en la esquina de las calles Keith y 25 de la ciudad de Cleveland, Tennessee.