EL JUEGO DE AZAR (1998)

POR CUANTO el juego de azar es un vicio que crece en popularidad, habiendo sido legalizado en casi todos los estados y países, convirtiéndose en una de las mayores industrias de los Estados Unidos con un ingreso anual de 500 mil millones de dólares; y

POR CUANTO las ciudades, estados y reservaciones indígenas se están desviando hacia el juego como una fuente lucrativa de ingresos públicos; y

POR CUANTO el juego de azar es la más regresiva e injusta forma de impuesto, por cuanto se ha demostrado mediante  investigaciones que una cantidad des-proporcionada de jugadores son pobres y analfabetas, quienes menos pueden enfrentarse al sufrimiento de las pérdidas; y

POR CUANTO las posibilidades de ganancia se inclinan mayormente en contra del jugador, en favor de “la casa”, asegurando siempre que la vasta mayoría de los participantes pierdan; y

POR CUANTO el juego de azar es una violación de la regla de oro y descansa en una premisa de que los pocos ganadores recibirán sus beneficios de las pérdidas sufridas por  los muchos perdedores (Éxodo 20:15; Mateo 7:12; Filipenses 2:3, 4; Romanos 12:10; 13: 10; I Corintios 10:31-33; Gálatas 6:2; Santiago 2:8); y

POR CUANTO las Escrituras ordenan el amor hacia Dios y hacia nuestro prójimo (Mateo 23:36-40; Marcos 12:28-33), enseñándonos a hacer todo para la gloria de Dios (I Corintios 10:31), y en amistad (Juan 15:13) para buscar el bien de nuestro prójimo (Romanos 14:19-21; I Tesalonicenses 5:15), mientras que el juego de azar busca beneficios personales a expensas de otros; y

POR CUANTO las Escrituras enfatizan la soberanía de Dios (I Crónicas 29:11-13; Mateo 10:29-30; Filipenses 4:19) mientras que el juego de azar fomenta la confianza en la suerte y la casualidad; y

POR CUANTO las Escrituras enfatizan las virtudes del trabajo (Éxodo 20:9; Efesios 4:28; 2 Tesalonicenses 3:6-12; Génesis 3:19; I Timoteo 5:8), la economía y el ahorro (Proverbios 6:6-11), contentamiento y virtud (Filipenses 4:11) y paz (I Corintios 14:33), mientras que el juego de azar fomenta el riesgo y  una actitud de algo por nada; y

POR CUANTO las Escrituras enseñan la mayordomía de los recursos,  la cual sostiene que todas las cosas pertenecen a Dios y que debemos usar todas las posesiones terrenales como Sus agentes de acuerdo a Su voluntad (Salmos 24:1;  50:10-12; Lucas 12:42-48; I Corintios 10:26; II Corintios 8:5) mientras que el juego de azar fomenta el egoísmo, el descuido y el abandono; y

POR CUANTO el uso adecuado del dinero no incluye el juego de azar, sino, en cambio: provee para necesidades básicas (II Tesalonicenses 3:10); sustenta a la familia (I Timoteo 5:8); contribuye a la obra de Dios (I Corintios 16:1-3); satisface necesidades humanas y da al pobre (Efesios 4:28; I Corintios 9:6-15); y paga impuestos (Mateo 22:21; Romanos 13:7); y

POR CUANTO las Escrituras condenan la avaricia, la codicia y el materialismo (Éxodo 20:17; Mateo 6:24-34; Filipenses 3:18, 19; Colosenses 3:5-6), mientras que el juego de azar fomenta todos estos pecados de la carne, codiciando premios monetarios inmerecidos en clara transgresión de la ley de Dios (I Timoteo 6:10; Lucas 12:15); y

POR CUANTO las Escrituras nos enseñan a evadir toda apariencia de maldad (I Tesalonicenses 5:22) y a odiar lo que es malo (Romanos 12:9), mientras que el juego de azar es una fuente principal de ingresos para el crimen organizado, atrayendo elementos criminales e incitando a la participación en otros vicios y actividades ilegales; y

POR CUANTO las Escrituras fomentan el ahorro con la esperanza de una retribución segura (Mateo 25:27) y nos invitan a guardar nuestros tesoros en el cielo (Mateo 6:19-21), lo cual es muy diferente a arriesgarlos en una pérdida casi segura en el juego de azar; y

POR CUANTO las Escrituras condenan la explotación de los empleados (Santiago 5:1-4) y enfatizan su derecho a un salario devengado (Lucas 10:7) y el juego de azar es una amenaza para la economía, para industrias y negocios legítimos, y para las formas positivas de entretenimiento y recreación; y

POR CUANTO el juego produce un incremento de facturas sin pagar, malversación, bancarrota, y ausentismo en el trabajo; y

POR CUANTO el juego de azar no produce nada ni añade nada a la economía; y

POR CUANTO el juego de azar es un comportamiento adictivo que esclaviza a sus víctimas, robándoles su dignidad personal y su bienestar financiero (I Corintios 8:13; II Corintios 6:3); y

POR CUANTO el juego de azar es perjudicial para sus adictos, sus familias, otras personas inocentes y la sociedad (Romanos 14:19-21);

POR CUANTO el juego de azar es personalmente egoísta, moralmente irresponsable y socialmente destructivo; y

POR CUANTO los intereses del juego de azar a menudo corrompen a los oficiales de la policía y a los oficiales del gobierno, socavando el bienestar de la sociedad y el respeto por las leyes aplicadas;

RESUÉLVASE, POR LO TANTO que la Iglesia de Dios afirma fuertemente su oposición al juego de azar en todas las formas como una transgresión a la perfecta voluntad de Dios hacia su pueblo; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que nuestros predicadores y maestros de Biblia exhorten a nuestra gente a practicar las virtudes del trabajo, la economía y el ahorro como los medios escogidos por Dios para suplir las necesidades materiales, otorgando sus bendiciones financieras sobre ellos; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que exhortemos a nuestros miembros a expresar su oposición a toda propuesta de gobierno que promueva o legalice cualquier forma de juego de azar en sus estados y comunidades; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que proclamemos ampliamente el poder del evangelio para liberar a los creyentes del dominio y la culpa de todos los vicios y adicciones; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que nos rehusaremos a buscar beneficios personales a expensas de otras personas y familias; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que nos rehusaremos a buscar remuneraciones personales a expensas de otras personas y familias; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que instamos a nuestros ministros e iglesias a que se informen con respecto a las leyes existentes del juego de azar y la aplicación de la ley en sus estados y comunidades; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que respaldamos las leyes, los legisladores y oficiales de la ley que se oponen al juego de azar; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que trabajaremos con las organizaciones cívicas, comunitarias  y comerciales para prevenir su apoyo al juego de azar en la comunidad; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS que nos oponemos activamente a cualquier esfuerzo del gobierno  para expandir y/o promover la legalización del juego de azar; y

RESUÉLVASE, FINALMENTE que felicitamos a los legisladores y oficiales del gobierno quienes se oponen a la legalización del juego y los apoyamos en su defensa de la moral (A67, 1998, págs. 54-57). 

Historia

Por más de 125 años, la Iglesia de Dios ha sido un movimiento dedicado a la predicación del evangelio bajo el poder del Espíritu Santo. En la actualidad, su membresía mundial sobrepasa los 7 millones a través de casi 180 países.

Explorar

Nuestro recinto

Las Oficinas Internacionales de la Iglesia de Dios radican en la esquina de las calles Keith y 25 de la ciudad de Cleveland, Tennessee.