FAMILIA (2004)

POR CUANTO la familia es la unidad fundamental de la sociedad humana la cual fue establecida por el propósito creativo de Dios; y

POR CUANTO la familia está arraigada en el buen don de Dios del matrimonio, el cual el Creador define como una unión para toda la vida entre un hombre y una mujer (Génesis 1:26-27; Génesis 2:18-25); y

POR CUANTO las Escrituras afirman que dicha unidad familiar fue diseñada por Dios para nutrir a los hijos (Deuteronomio 6:4-9; Salmos 127:1-5; Efesios 6:1-4); y

POR CUANTO la visión bíblica acerca de la familia está siendo ensombrecida por los intentos actuales de redefinir el matrimonio y de marginar la importancia del núcleo familiar; y

POR CUANTO el modelo bíblico de la familia está siendo cada vez más socavado por una cultura de divorcio que ve al matrimonio como un arreglo temporal y social; y

POR CUANTO algunas veces incluso en nuestras propias iglesias, la visión bíblica acerca de la familia es eclipsada aun más escandalosamente debido a la violencia doméstica, la infidelidad conyugal, el abandono y el divorcio; y

POR CUANTO un gran número desproporcionado de niños, criados en iglesias evangélico-pentecostales, crecen dejando la “fe de sus padres”; ahora,

RESUÉLVASE, POR LO TANTO, que la Asamblea General Internacional de la Iglesia de Dios a llevarse a cabo en San Antonio, Texas los días 2 al 7 de agosto de 2004, renueve nuestro compromiso para edificar familias para el Reino, al recobrar el entendimiento bíblico de la familia y el reconocimiento de la permanencia y de las responsabilidades del pacto matrimonial; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS, que la Iglesia de Dios inequívocamente afirma que el matrimonio es una relación de pacto entre un hombre y una mujer, y, que rechaza todos los intentos de redefinir el matrimonio en términos de conducta y uniones del mismo sexo; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS, que hacemos un llamado a los padres de la Iglesia de Dios a asumir su responsabilidad como protectores e instructores principales de sus hijos y que se dediquen a inculcar disciplinas piadosas en sus propias vidas y en las vidas de sus hijos; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS, que hacemos un llamado a los ministros de la Iglesia de Dios a proclamar el testimonio de las Escrituras sobre el patrón bíblico de la familia y sus responsabilidades y permanencia; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS, que instamos a cada congregación de la Iglesia de Dios a participar intencionalmente en el fortalecimiento de los matrimonios y las familias por medio de actividades tales como la prédica y enseñanza fiel, consejería pre-matrimonial y familiar, y, disciplina eclesial restauradora; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS, que instamos a todas las congregaciones a buscar un ministerio intencional para las familias con un sólo padre [o madre] como un mandato bíblico no negociable, afirmando que Dios mismo es el Padre de los huérfanos (Salmos 68:5) y que la iglesia es la familia espiritual de Dios (Mateo 12:47-50); y

RESUÉLVASE, FINALMENTE, que hacemos un llamado a nuestras iglesias a servir como modelos ante las estructuras familiares de nuestra cultura, a que reflejen la visión bíblica del reino de Dios y el amor de Cristo por Su iglesia. 

Historia

Por más de 125 años, la Iglesia de Dios ha sido un movimiento dedicado a la predicación del evangelio bajo el poder del Espíritu Santo. En la actualidad, su membresía mundial sobrepasa los 7 millones a través de casi 180 países.

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