La Iglesia de Dios como Movimiento

Por cuanto, Dios, en su providencia, hizo nacer a la Iglesia de Dios como una comunidad de creyentes que colabora con la Gran Comisión; y,

 

Por cuanto, enfrentamos a cambios grandes y complicados que demandan que no recurramos a una actitud de hacer las cosas como siempre; y,

 

Por cuanto, Dios nos ha bendecido con ser una de las principales denominaciones pentecostales en el mundo y parte de la obra divina del Espíritu en estos últimos días; y,

 

Por cuanto, no somos inmunes a las dificultades que enfrentan otras organizaciones, algunas de las cuales han visto una disminución en su membresía y finanzas; y,

 

Por cuanto, el institucionalismo y la ineficacia burocrática siempre amenazan con restringir nuestros recursos y esfuerzos en pro de la evangelización; por tanto

 

Resuélvase, que reafirmemos que la Iglesia de Dios está decidida a ser un movimiento que promueva reglamentos y ministerios que expresen su apertura y esfuerzo sincero de ser pertinente a cada generación; y,

 

Resuélvase, además, que reconozcamos que Dios nos ha llamado a cumplir la Gran Comisión y, por medio del poder del Espíritu Santo, renovar a un mundo que está desesperado por hallar la verdad y significado,

 

Resuélvase, además, FINALMENTE que resistiremos aquellas conductas y tendencias institucionales que minen nuestra creatividad, repriman nuestra unción, limiten nuestra visión o afecten nuestra eficacia en el cumplimiento de la misión que Dios ha dado a este movimiento. 

Historia

Por más de 125 años, la Iglesia de Dios ha sido un movimiento dedicado a la predicación del evangelio bajo el poder del Espíritu Santo. En la actualidad, su membresía mundial sobrepasa los 7 millones a través de casi 180 países.

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Nuestro recinto

Las Oficinas Internacionales de la Iglesia de Dios radican en la esquina de las calles Keith y 25 de la ciudad de Cleveland, Tennessee.