LA OLA EMERGENTE DE INMIGRANTES (1990)

DEBIDO A las circunstancias sociales, políticas y económicas, personas de varias partes del mundo están inmigrando en números sorprendentes.  Estos inmigrantes representan un nuevo desafío para la evangelización y el discipulado.  Esta es una oportunidad para que la iglesia ejemplifique el amor y la compasión a medida que el evangelio es ministrado a estos recién llegados.

POR LO TANTO, RESOLVEMOS

Recibir a los recién llegados con un compañerismo abierto, sin importarnos nacionalidad, raza, clase social o económica.

Crear conciencia dentro de los constituyentes de la Iglesia de Dios sobre las necesidades, tanto físicas como espirituales, de estos inmigrantes.

Desarrollar alianza entre los países que envían y reciben, cimentando así, lazos de respeto y confianza.

Reconocer a los líderes dentro de los inmigrantes y discipular a otros para que trabajen dentro de su propio contexto cultural.

Adecuar los edificios existentes para más de un grupo de lenguaje.

Llevar a cabo un énfasis vigoroso para establecer iglesias por todos los medios posibles.

Reconocer diferencias culturales y permitirles expresar su adoración en la tradición de estos inmigrantes.

Unir a la iglesia internacional con la provisión de un proceso sistemático de transferencia de miembros de un país a otro.

Entregarnos a la oración, a la investigación diligente, y a la evangelización para alcanzar esta gran cosecha durante la última década del Siglo 20 (A63, 1990, págs. 66-67) 

Historia

Por más de 125 años, la Iglesia de Dios ha sido un movimiento dedicado a la predicación del evangelio bajo el poder del Espíritu Santo. En la actualidad, su membresía mundial sobrepasa los 7 millones a través de casi 180 países.

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Nuestro recinto

Las Oficinas Internacionales de la Iglesia de Dios radican en la esquina de las calles Keith y 25 de la ciudad de Cleveland, Tennessee.