LA REAFIRMACIÓN DEL COMPROMISO HACIA LOS NIÑOS (1998)

POR CUANTO la iglesia existe en la forma de una familia con relaciones familiares, derechos, privilegios, y responsabilidades extendidas a cada miembro; y

POR CUANTO todas las personas no salvas son amadas por Dios quien desea la reconciliación de ellos en Su familia; y

POR CUANTO todos los niños y jóvenes son herencia del Señor (Salmos 127:3), para ser apreciados, protegidos, defendidos, redimidos, y discipulados; y

POR CUANTO el desarrollo social, físico, cognitivo, psicológico, y espiritual de la niñez y la juventud los deja vulnerables a sufrir daño por un período de tiempo progresivo; y

POR CUANTO existe un deterioro en la cultura actual hacia el aprecio, preocupación, y  responsabilidad por nuestra niñez y juventud; y

POR CUANTO hemos experimentado un avance penetrante de violencia por y hacia la niñez y juventud; y

POR CUANTO las probabilidades traumáticas de daño físico o muerte o perjuicios sociales, psicológicos, cognitivos y espirituales son reales e incrementan dramáticamente para toda la niñez y juventud;

RESUÉLVASE, POR LO TANTO, que la Iglesia de Dios declara como alta prioridad la reconciliación, cuidado, protección, y discipulado de todos los niños y jóvenes dentro del ámbito de nuestra influencia, sean o no participantes de nuestra comunidad específica; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS, que cada congregación de la Iglesia de Dios sea fuertemente estimulada a desarrollar e implementar políticas y estrategias razonables para la protección de los niños y la juventud mientras participan en nuestros distintos ministerios; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS, que intensifiquemos nuestros esfuerzos para apoyar y equipar a los padres y madres en sus funciones como protectores primordiales y maestros de niños y jóvenes; y

RESUÉLVASE, FINALMENTE, que la Iglesia de Dios, en todas sus expresiones desde locales hasta internacionales, se convierta en defensora efectiva para la protección y el cuidado de los niños y los jóvenes y que tal apoyo sea ejercido en forma positiva y activa, diseñado para proveer dirección y soluciones más allá de la retórica y la protesta, resultando en un considerable impacto en nuestro mundo sufriente (A67, 1998, págs. 57-58). 

Historia

Por más de 125 años, la Iglesia de Dios ha sido un movimiento dedicado a la predicación del evangelio bajo el poder del Espíritu Santo. En la actualidad, su membresía mundial sobrepasa los 7 millones a través de casi 180 países.

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Nuestro recinto

Las Oficinas Internacionales de la Iglesia de Dios radican en la esquina de las calles Keith y 25 de la ciudad de Cleveland, Tennessee.