MUSULMANES (2002)

POR CUANTO la Biblia nos orienta a: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, y, a que hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte»; y

POR CUANTO el Islam se ha convertido en la religión de mayor crecimiento en el mundo y ha atraído la renuncia al cristianismo entre nuestras comunidades étnicas (ABC News, Noticias de ABC), y tiene más de 6 millones de miembros en los Estados Unidos nada más (US News and World Report, Noticias de EE.UU. y Reportaje mundial), con 1.6 millones de musulmanes alrededor del mundo (Islamic Web, Red islámica); y

POR CUANTO después de los eventos del 11 de septiembre 2001, ha habido una “ola de conversión al Islam en los Estados Unidos y el mundo, con más de 35,000 convertidos en los Estados Unidos durante ese año nada más” (Islamic Web, Red islámica); y

POR CUANTO el cristianismo y el Islam son antitéticos, como resultado de siglos de conflicto histórico; y

POR CUANTO estamos a favor de los derechos humanos y de las creencias individuales, pero no podemos comprometer nuestra posición en el evangelio, de que Jesucristo es el único agente por medio del cual obtenemos la vida eterna; y

POR CUANTO los musulmanes participan activa y dinámicamente en el “evangelismo” islámico, y, está especificado en el segundo sura (capítulo, Al bacara) del Corán que Alá insta a los musulmanes a “combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá” (2:193), y, que recientemente, los terroristas internacionales han citado el Corán y Al Hadid  diciendo: “Se me ordenó combatir a los pueblos hasta que no haya dios sino Alá y su profeta Mahoma”, y, su determinación es observada cuando declaran, “defenderemos la Tierra Santa con nuestra sangre y con nuestro espíritu”; y

POR CUANTO reconocemos que la radicalización del Islam norteamericano, persigue la división, separación y enemistad entre las razas, juntamente con una doctrina fuertemente ante-semita; y

POR CUANTO Elías Mahoma le dijo a sus seguidores: “El más grande impedimento de la verdad de nuestro pueblo [o sea, los miembros de la nación islámica] es el predicador del cristianismo”;

RESUÉLVASE, ENTONCES, que la Iglesia de Dios Internacional, como denominación, busque dinámicamente entender el Islam más claramente, para así poder presentar a Cristo más eficazmente, y, amar a los musulmanes tanto hasta que lleguen a la Cruz; y

RESUÉLVASE, ADEMÁS, que tomemos una posición compasiva pero intransigente ante el alcance de la religión islámica, y que al hacerlo así, reconozcamos que no todos los tipos de fe son iguales, pero que Jesucristo es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14:6), y que ningún hombre puede llegar al Padre sino es por medio de Él, y, que aunque hay sólo un camino, por la sangre de Jesús la senda está abierta a todo el que crea; y

RESUÉLVASE, FINALMENTE, que el clero y la membresía de la Iglesia de Dios demuestren el irrefutable amor de Dios (Juan 3:16), de su Hijo Jesús (Juan 13:35) y del Espíritu Santo (Juan 16:7-11) y que nuestras iglesias sean llenas de gracia y denuedo para testificar del retorno de Cristo, quien «a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores» (I Timoteo 6:15) (A69, 2002, pág. 58).

Historia

Por más de 125 años, la Iglesia de Dios ha sido un movimiento dedicado a la predicación del evangelio bajo el poder del Espíritu Santo. En la actualidad, su membresía mundial sobrepasa los 7 millones a través de casi 180 países.

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Las Oficinas Internacionales de la Iglesia de Dios radican en la esquina de las calles Keith y 25 de la ciudad de Cleveland, Tennessee.